¿Futuro incierto para el sector del tabaco?

No hace falta acudir a ningún gabinete de videncia para asegurar que el futuro del mercado del tabaco es muy, pero que muy negro. Desde que entrase en vigor la Ley del tabaco en 2011 el mercado del tabaco vive en una constante incertidumbre.

Los continuos cambios en la Política Agraria Común –PAC- y el silencio del consejo europeo, tienen en vilo al sector que vive del tabaco. Aún se desconoce la cantidad económica que la Política Agraria Común destinará a este sector, de los 47.000 millones a repartir en España. Tras las ayudas retiradas y cierto escepticismo en la industria, habrá que esperar hasta finales de 2013 para conocer la decisión adoptada por el Consejo Europeo sobre la reforma prevista.

Aunque el tabaco sigue teniendo bastante demanda por parte de los consumidores, en lo que llevamos de año la venta de cajetillas de tabaco ha descendido un 12,1%. A pesar de este retroceso, se registró un aumento de casi un 22% en la venta del tabaco de liar. Por otro lado, desde el año 2010 se han triplicado las ventas de tabaco de forma ilegal. Y es que si este sector ya lo tenía complicado, la crisis económica no ha hecho más que agravar la situación.

El sector está gravemente dañado en cuanto a su reputación debido a una negativa imagen digital. Hace muchos años fumar estaba bien visto, de hecho se podía realizar en sitios como hospitales o el transporte público. Una imagen digital correcta es importante no solo para las empresas del sector tabacalero sino para el resto de compañías.

En cuanto a las expectativas de futuro, el sector del tabaco lo percibe con bastante temor. A pesar de estar acostumbrados a navegar siempre en mares bravíos, esta vez la situación es diferente. La industria del tabaco tiene los ojos fijados en Europa, la nueva reforma puede acabar con miles de puestos de trabajo y perjudicar seriamente a agricultores, fabricantes y distribuidores que viven del tabaco. Pero en la cadena de producción, los que saldrían pero parados serían los productores. La prohibición de determinados componentes, así como la reducción de precios suponen las principales amenazas para el mercado del tabaco en España.

Para los productores, de aprobarse la reforma en Europa serían los principales perjudicados puesto que perderían gran parte de las inversiones realizadas, ya que nunca llegarían a amortizar el capital invertido.

Ahora solo les queda esperar para que se incluyan sus propuestas en la reforma europea. Quizás sea la espera más larga a la que se hayan enfrentado, y ellos saben de incertidumbre, pero lo cierto es que el futuro lo ven con cierta preocupación.