¿Es mejor contratar un seguro de hogar con tu banco o con una aseguradora externa?

Contratar un seguro con tu banco o con una aseguradora son dos opciones que cuentan con sus propias ventajas y desventajas. Una vez conocidas ambos, el usuario debe decidir por cuál de las dos posibilidades se decanta.

Muchas entidades financieras condicionan la concesión o mejora de las condiciones de un préstamo hipotecario a la contratación de un seguro de hogar. En otras ocasiones, vinculan algunos productos ventajosos para sus clientes a la adquisición de otro tipo de seguros, como el de vida o incluso el del automóvil.

Los usuarios se muestran desconcertados ante el aumento significativo de entidades bancarias que han pasado a proponer este tipo de productos y a menudo se preguntan si es mejor contratar las pólizas en su banco o en una compañía aseguradora externa. En realidad, ambas opciones tienen sus pros y sus contras.

Cuando el banco nos ofrece un determinado seguro lo hace con un precio concreto y con unas coberturas muy delimitadas, por lo que, si nos parecen adecuadas y creemos que se ajustan a nuestras necesidades, solo debemos proceder a firmar la póliza. Es un proceso muy simple que nos ahorra tener que estar comparando un mismo producto en diferentes aseguradoras, una operación que, aunque es habitual y sencilla para los jóvenes a través de las herramientas online existentes para ello, resulta más complicado para gente de cierta edad.

Otra ventaja de contratar un seguro con el banco es que sacaremos un beneficio de ello. El paquete contratado, que suele incluir seguro de hogar y seguro de vida, puede dar lugar a interesantes descuentos en los intereses de la hipoteca, por ejemplo. En este caso, también merece la pena contratar los seguros que nos ofrece en la entidad bancaria, siempre que realmente los necesitemos.

Por otro lado, entre las desventajas de contratar una póliza a través de un banco se encuentra el hecho de que las entidades financieras suelen ofrecernos menos variedad de seguros, lo cual limita nuestras posibilidades de elección y nos obliga a adquirir un producto más genérico que, probablemente, no esté tan ajustado a nuestras necesidades particulares, a diferencia de lo que ocurre en las compañías aseguradoras.

Los precios de los seguros ofertados por el banco suelen ser mayores que los de las aseguradoras, si bien las entidades bancarias también pueden proponer paquetes de varios seguros con el gancho de precios mucho más bajos.

Por otra parte, los profesionales que trabajan en entidades bancarias no asesores especializados en seguros. El asesoramiento que pueden ofrecer al cliente será significativamente más pobre que el de los especialistas de una compañía aseguradora. Sin embargo, los bancos tienen a su favor que tienen un trato más cercano y continuo con sus clientes.

Aparte de la contratación y el pago, la entidad bancaria no suele realizar ninguna otra gestión al usuario, mientras que la compañía aseguradora puede ofrecerte a la

realización de ciertos trámites que supongan una pesada carga, lo que se agradece en determinado tipo de seguros, como el de decesos.